Mi Proceso
Pintar es un acto de escucha. Aquí comparto cómo nacen las obras, desde el primer impulso hasta que están listas para salir del estudio.
La Inspiración
Todo empieza con una emoción, una imagen que se instala en la mente y no se va. Puede ser algo tan sencillo como la luz de una tarde en Oviedo, un rostro que transmite algo inexpresable, o la textura de una superficie gastada por el tiempo. Colecciono referencias, fotografías, bocetos rápidos en papel.
El Boceto
Antes de poner el pincel en el lienzo, trabajo el boceto. Es el momento de explorar composición, valores de luz y sombra, y la estructura emocional de la obra. Algunos bocetos tardan minutos; otros, días. El boceto no es un mapa que seguir ciegamente: es una conversación.
La Preparación del Soporte
Preparo el soporte —generalmente lienzo de lino estirado o tabla de madera— con capas de gesso que lijo entre sí. La superficie importa: cada textura reacciona diferente al óleo, cambia el carácter del trazo y la manera en que la luz vive en la obra.
La Construcción
Trabajo por capas, de más general a más específico. Las primeras capas son rápidas, gestuales, buscan el ritmo global. A medida que avanzo, los detalles empiezan a aparecer orgánicamente. El óleo tiene la virtud de la corrección; permite sumar, restar, cubrir y revelar.
El Tiempo de Espera
El óleo necesita tiempo para secar. Ese tiempo no es pasivo: es observación. Vuelvo a la obra después de horas o días con ojos frescos. A veces lo que parecía resuelto pide algo más. A veces lo que sentía demasiado es exactamente lo correcto.
La Obra Terminada
Una obra está terminada cuando ya no tengo nada más que decir en ella. Entonces la firmo, la fotografío con luz natural y, si forma parte de la tienda, la incluyo en el catálogo. Para los encargos, comparto fotos del resultado final antes del envío para que des tu aprobación.
“No pinto para mostrar lo que veo. Pinto para entender lo que siento.”
— Elena Damota
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